8.27.2012

Se armó la gorda.


1
         
   Al fin, ya pasó la espera, pasaron exactamente diez años de silencio, diez años de olvido, pero hoy, 1 de julio del 2012, puedo decir que soy libre de contar todo lo que pasó ese 2002 en la Ciudad de Buenos Aires. El extraño caso del crimen ocurrido en el barrio de Balvanera.
            Como olvidarla a Rosa, la viuda y simpática Rosita. Ella siempre fue amable, al menos todos los que la rodeábamos concordábamos en eso. Es tanto así que ella decidió ese día, muy temprano (a eso de las siete de la mañana) organizar mi cumpleaños 16 sin pensarlo ni un segundo. Me levantó a los gritos de alegría, como era de esperar, y me dijo que mañana cumplía años y que ya era todo un muchacho, como si yo no lo supiera ya.
- Y no me voy a quedar corta, chiquito, eh, toda tu familia va a venir y yo soy la encargada de todo. Bueno, casi todo, me gustaría que vayas a casa y elijas la música para ambientar el lugar. Si querés podés usar algún que otro CD tuyo - me dijo casi sin respirar.
            Salí de mi casa a las 8, con la increíble cara de alguien que notablemente durmió menos de lo que debería. Me tenía que tomar el subte D en la Plaza Houssay hasta la estación Bulnes, ella vivía exactamente en frente del Alto Palermo.
            Llegué a la puerta del edificio, entré y en el ascensor toqué el piso 10.
- Que raro que viva tan alto, se le llega a cagar el ascensor, no sé que haría, pobre. No es que sea una mina vieja, simplemente hasta a mí me daría paja subir... y tengo solo 16 años. Podría comprarse o cambiar el departamento, total, los 4 pisos de abajo están vacíos, es un edificio prácticamente nuevo - pensé en voz alta.
            Cuando por fin llegué a su puerta, el 10 "A", giré la llave y me encontré con una casa digna de alguien de su edad, calmada pero carismática. Sin embargo había algo en su habitación que no encajaba del todo. Era más oscura que las demás, no tenía más que una sola ventana pequeña que daba a lo que parecería ser un tacho grande de basura que seguramente los viernes se lo sacaría a la calle para que lo recojan.
- Que feo olor, che, pero que linda vista, es la única casa que tiene una ventana de este tipo - dije como si le estuviera hablando a alguien, entre risas.
            Busqué por toda la casa la colección de CD's de Rosita, cuando por fin di con ella, encontré música que yo no conocía, autores que no conocía. Solo reconocí uno, y extrañamente fue el que más me llamó la atención. Era de Ricardo Arjona. ¿Qué hacía una señora tan carismática con un CD tan melancólico? Lo miré por un rato, parecía sucio, pero estaba sin usar, nuevo. Hasta le saqué el polvo y el plástico que cubría el CD totalmente nuevo.

2
            Llegué a casa con toda la música necesaria para la fiesta, vi a Rosita armando las mesas y hablando por teléfono con una de sus amigas. En mi opinión, unas mujeres bastante particulares. Todo parecía normal hasta que escuché que dijo algo sobre que se apenaba mucho por algo.
- ¿Qué pasó?- le pregunté
- Nada, pobre, se le murió un amigo a Victoria, una amiga - me contestó, sin más - bueno, más que un amigo, tenían algo más en común.
- ¿A qué te referís, Rosa? ¿Cómo se llamaba? - le respondí, confundido.
-  No me dijo el nombre, solo me dijo que estaba apenada por su ida. Igual, ya sos grande, y sabés a qué me refiero- me dijo y se marchó sin más.
¿Por qué me contestó así? ¿Que hizo su amiga? Tenía una vaga idea de lo que podía ser pero me pareció exagerada su respuesta.
Prendí la tele y, como de costumbre, en el noticiero solo daban noticias sobre asesinatos. En este caso tuve la oportunidad de ver un reportaje a una señora de mediana edad, alta, con rulos y bastante pasada de peso.
- ¡Él era un tipo laburador! ¡No merecía esto! Siempre se quedaba trabajando toda la noche en el hospital ayudando a sus compañeros para un mundo mejor. ¿Por qué le hicieron eso? - dijo a los lloriqueos.
La policía no hacía más que despejar la zona y hacer preguntas tontas de rutina a los familiares de la mujer que estaba a los gritos.
Rosita estaba pegada al televisor tanto como yo a la radio a la mañana.
- ¿La conocés, Rosi? - le dije
- Sí. Iba a venir hoy, no sé ahora qué va a hacer, es una de las chicas- dijo.
Decidí no escarbar más en el tema de "las chicas", así le decía a sus amigas.
            Llegó la tarde y decidí salir a caminar un rato. Todo estaba un poco confuso. Ya era el segundo muerto en el día en el grupo de amigas de Rosita. Un cumpleaños un poco sorpresivo.

3
            Empezaron a llegar los invitados. Mis tíos, mis abuelos, mis bisabuelos, "las chicas" de Rosa, mis primos, entre más. Estaba lleno de gente. Sin embargo, como era de esperar, me acerqué mucho más a las amigas de Rosita. Reconocí a Virginia, pelirroja, de mediana estatura y ojos castaños; A Valeria, la chica que vi en la televisión, parecería que al final vino. A Silvia, rubia, de ojos negros y gran figura. Del lado de los hombres estaban los maridos de cada una, excepto, obviamente, el de Valeria.
            Todo estaba tranquilo hasta que escuché la palabra ''Arjona''. Me zumbaron los oídos y escuché perfectamente lo que decían.
- Chicas, ¿Vieron que vuelve Arjona de la gira? Va a dar un concierto al aire libre en el Obelisco mañana, ¿Vamos? - dijo Silvia.
- Me parece una idea genial. - contestó Valeria. Me pareció raro lo tranquila que respondió después de lo que le pasó. - Podemos después pasar a comer algo en el McDonald's que está ahí cerca, amo ese lugar - dijo riéndose.
- Bueno, ¿Por qué no? - contestó última Rosa, vacilante.
Arjona, Rosita, dos asesinatos, un recital. ¿Qué pasa acá?
            Siempre me gustó investigar. Ya para la época había leído muchísimos libros policiales. Quería ver si esta era la oportunidad de demostrar lo que aprendí. Así que procedí a hablarle a "las chicas" con mi tono más agradable para sacar información; aunque después de media hora, solo recibí puras preguntas sobre una presente o futura novia. Obviamente no me iba a dar por vencido, y pude sacar algo de información hablando a solas con Rosa cuando me la crucé en la cocina.
- Sí, Ricardo siempre fue un tipo formal, tierno y trabajador, es una verdadera pena lo que pasó - me contó
Con esto, al menos, dí un paso en la investigación. Se llamaba Ricardo y Rosa no sentía nada de pena por lo sucedido.

4
            La fiesta continuó hasta las 8 de la noche casi, hasta que una intuición hizo que fuera yo el que atendiera la llamada que acababa de sonar en el comedor.
- Hola, buenas noches ¿Qué desea? - saludé amablemente.
- Buenas tardes, somos de la comisaría de Lavalle y Ayacucho y querríamos hablar con  Rosa Domínguez. Recibimos una denuncia anónima de su culpabilidad en el asesinato de Ricardo Fazzio, hoy a la tarde.
            Quedé enmudecido. ¿De verdad la policía puede ser tan ingenua de andar diciendo por ahí nombres y apellidos, razones y más datos sin siquiera saber si es el número correcto? Además, ¿Tan directos? No sabía qué decir. Corté y llamé rápidamente a Joaquín, mi mejor amigo, mi vecino. En menos de un minuto lo tenía al lado.
- ¡¿Te llamó la policía tu casa?! - me dijo
- Callate, bobo, que te escucha toda la casa. Sí, por Rosita. La acusan de un asesinato que hubo hoy, está relacionado con ella. Yo también dudo un poco, pero no creo.
            Prendimos la televisión de mi cuarto y estaban dando un informe sobre el tema.
- Al parecer, Ricardo Fazzio salió de su casa a las 7 de la mañana y a las 7:30 fue encontrado muerto en un baño de un McDonald's cercano a su casa, se piensa que el arma fue un juguete de una "Cajita Feliz", peligrosamente filoso, que se le incrustó en la yugular y luego en los ojos y el corazón, dándole la muerte sin producir ruido alguno con sus cuerdas vocales destruidas. - dijo el noticiero.
- A esa hora no hay absolutamente nadie en esos lugares.- me dijo Joaquín.
- Hay algunas personas, pero muy pocas; para que un crimen tan brutal pase inadvertido debe de ser una sucursal chica, con poca gente - deduje.
Escuché el timbre y fui a abrir. Miré por el agujero de la puerta y quedé petrificado. Dos oficiales armados estaban esperando afuera.

5
            Les abrí la puerta, me preguntaron mi nombre y pasaron al comedor. Hubo un silencio absoluto, que merecía una explicación de los policías.
- Estamos aquí para una orden de arresto para Rosa Domínguez, está acusada del asesinato de Ricardo Fazzio - dijo uno de ellos.
Todos enmudecieron, hasta que saltó Virginia con un llanto.
- ¡¿Ricky?! - gritó.
Todos la miraron, al parecer ella pensó que nadie la habría de escuchar.
- ¿De donde lo conocés a Ricardo, Vir? - le preguntó Valeria.
- Eh, hacía un curso nocturno de inglés con él, muy a la noche, éramos muy amigos.- dijo, dudando.
Me quedé pensando, y no dudé en hablar.
- ¿Pero Ricardo no trabajaba a la noche en el hospital, Valeria? - pregunté.
- Así es... así que eras vos, ¿No?- dijo Valeria a punto de estallar.
- ¿Qué era yo, qué, Vale? - se defendió Virginia.
- ¡Con la que me estuvo metiendo los cuernos el idiota ese!- gritó.
- ¿O sea que vos sabías que Ricardo tenía una amante? - le pregunté a Vale.
- Obviamente, lo descubrí saliendo con una chica de un McDonald's a la supuesta hora en la que venía. A la mañana, pero no alcancé a ver quien era - me dijo.
- ¿Qué hora exactamente?- dije
- 7 de la mañana. Lo seguía todos los días. Seguro lo mató ella - me dijo y se tiró sobre Virginia.
El policía quedó ofuscado. No entendía absolutamente nada.
Yo intercepté a Valeria para que no se abalance sobre Virginia.
- Tranquilas. Lamentablemente, Valeria, ya escuché todo lo que debía escuchar. Joaquín, ambos vimos en el informe que el asesinato fue entre las 7 y las 8, ¿No? - le pregunté a mi fiel amigo.
- Así es - contestó solemne.
- A Valeria le gusta mucho Arjona, y yo encontré un CD de él en la casa de Rosa, sucio por el polvo pero estaba prácticamente nuevo, como recién comprado. Rosa, ¿Vos escuchás Arjona? - le dije.
- No, no es ni cerca mi estilo, solo escucho cuando estoy con las chicas para acompañarlas y esas cosas - me dijo, sin vacilar.
- ¿Ven? Valeria también ama comer en McDonald's, ¿Quien más si no ella podría saber que con una cajita feliz podría matar una persona? Alguien que conozca y vaya seguido a los locales. Deduje que Vale compró el CD para inculpar a Rosa y se encargó de elegirla a ella ya que tenía la ventana que daba al basurero, lugar perfecto para tirar un cadáver. Ni hablar que Rosa odia la comida rápida y que a las 7 de la mañana me estaba despertando por mi cumpleaños. Valeria descubrió que su esposo la engañaba con Virginia, pero ella desconocía la parte del matrimonio, por lo tanto no daba atención a ello.
            Finalmente, como acto final, no hubo dos asesinatos en el día, compañeros. El "amigo de Virginia" como me dijo Rosa (Que sabía de la infidelidad y por eso Valeria la quería culpar, por "traicionarla") y el esposo de Valeria son la misma persona. Ricardo Fazzio.
            La policía no dudó en esposar a Valeria y llevársela a los gritos. Todos se quedaron mudos, mirándome. Joaquín solo me abrazó y me dijo:
- Sos todo un Sherlock Holmes, chabon. ¿Puedo ser Watson?