1
Al fin, ya
pasó la espera, pasaron exactamente diez años de silencio, diez años de olvido,
pero hoy, 1 de julio del 2012, puedo decir que soy libre de contar todo lo que
pasó ese 2002 en la Ciudad
de Buenos Aires. El extraño caso del crimen ocurrido en el barrio de Balvanera.
Como
olvidarla a Rosa, la viuda y simpática Rosita. Ella siempre fue amable, al
menos todos los que la rodeábamos concordábamos en eso. Es tanto así que ella
decidió ese día, muy temprano (a eso de las siete de la mañana) organizar mi
cumpleaños 16 sin pensarlo ni un segundo. Me levantó a los gritos de alegría,
como era de esperar, y me dijo que mañana cumplía años y que ya era todo un
muchacho, como si yo no lo supiera ya.
- Y no me voy a quedar corta, chiquito, eh, toda tu familia
va a venir y yo soy la encargada de todo. Bueno, casi todo, me gustaría que
vayas a casa y elijas la música para ambientar el lugar. Si querés podés usar algún
que otro CD tuyo - me dijo casi sin respirar.
Salí de mi
casa a las 8, con la increíble cara de alguien que notablemente durmió menos
de lo que debería. Me tenía que tomar el subte D en la Plaza Houssay hasta la estación
Bulnes, ella vivía exactamente en frente del Alto Palermo.
Llegué a la
puerta del edificio, entré y en el ascensor toqué el piso 10.
- Que raro que viva tan alto, se le llega a cagar el
ascensor, no sé que haría, pobre. No es que sea una mina vieja, simplemente hasta a mí me daría paja subir... y tengo solo 16 años. Podría comprarse o cambiar el departamento,
total, los 4 pisos de abajo están vacíos, es un edificio prácticamente nuevo - pensé
en voz alta.
Cuando por
fin llegué a su puerta, el 10 "A", giré la llave y me encontré con
una casa digna de alguien de su edad, calmada pero carismática. Sin embargo
había algo en su habitación que no encajaba del todo. Era más oscura que las
demás, no tenía más que una sola ventana pequeña que daba a lo que parecería
ser un tacho grande de basura que seguramente los viernes se lo sacaría a la
calle para que lo recojan.
- Que feo olor, che, pero que linda vista, es la única casa
que tiene una ventana de este tipo - dije como si le estuviera hablando a
alguien, entre risas.
Busqué por
toda la casa la colección de CD's de Rosita, cuando por fin di con ella,
encontré música que yo no conocía, autores que no conocía. Solo reconocí uno, y
extrañamente fue el que más me llamó la atención. Era de Ricardo Arjona. ¿Qué
hacía una señora tan carismática con un CD tan melancólico? Lo miré por un
rato, parecía sucio, pero estaba sin usar, nuevo. Hasta le saqué el polvo y el
plástico que cubría el CD totalmente nuevo.
2
Llegué a
casa con toda la música necesaria para la fiesta, vi a Rosita armando las mesas
y hablando por teléfono con una de sus amigas. En mi opinión, unas mujeres
bastante particulares. Todo parecía normal hasta que escuché que dijo algo
sobre que se apenaba mucho por algo.
- ¿Qué pasó?- le pregunté
- Nada, pobre, se le murió un amigo a Victoria, una amiga -
me contestó, sin más - bueno, más que un amigo, tenían algo más en común.
- ¿A qué te referís, Rosa? ¿Cómo se llamaba? - le respondí,
confundido.
- No me dijo el
nombre, solo me dijo que estaba apenada por su ida. Igual, ya sos grande, y
sabés a qué me refiero- me dijo y se marchó sin más.
¿Por qué me contestó así? ¿Que hizo su amiga? Tenía una vaga
idea de lo que podía ser pero me pareció exagerada su respuesta.
Prendí la tele y, como de costumbre, en el noticiero solo
daban noticias sobre asesinatos. En este caso tuve la oportunidad de ver un
reportaje a una señora de mediana edad, alta, con rulos y bastante pasada de
peso.
- ¡Él era un tipo laburador! ¡No merecía esto! Siempre se
quedaba trabajando toda la noche en el hospital ayudando a sus compañeros para
un mundo mejor. ¿Por qué le hicieron eso? - dijo a los lloriqueos.
La policía no hacía más que despejar la zona y hacer
preguntas tontas de rutina a los familiares de la mujer que estaba a los
gritos.
Rosita estaba pegada al televisor tanto como yo a la radio a
la mañana.
- ¿La conocés, Rosi? - le dije
- Sí. Iba a venir hoy, no sé ahora qué va a hacer, es una de
las chicas- dijo.
Decidí no escarbar más en el tema de "las chicas",
así le decía a sus amigas.
Llegó la
tarde y decidí salir a caminar un rato. Todo estaba un poco confuso. Ya era el
segundo muerto en el día en el grupo de amigas de Rosita. Un cumpleaños un poco
sorpresivo.
3
Empezaron a
llegar los invitados. Mis tíos, mis abuelos, mis bisabuelos, "las
chicas" de Rosa, mis primos, entre más. Estaba lleno de gente. Sin
embargo, como era de esperar, me acerqué mucho más a las amigas de Rosita.
Reconocí a Virginia, pelirroja, de mediana estatura y ojos castaños; A Valeria,
la chica que vi en la televisión, parecería que al final vino. A Silvia, rubia,
de ojos negros y gran figura. Del lado de los hombres estaban los maridos de cada una, excepto, obviamente, el de Valeria.
Todo estaba
tranquilo hasta que escuché la palabra ''Arjona''. Me zumbaron los oídos y
escuché perfectamente lo que decían.
- Chicas, ¿Vieron que vuelve Arjona de la gira? Va a dar un
concierto al aire libre en el Obelisco mañana, ¿Vamos? - dijo Silvia.
- Me parece una idea genial. - contestó Valeria. Me pareció
raro lo tranquila que respondió después de lo que le pasó. - Podemos después
pasar a comer algo en el McDonald's que está ahí cerca, amo ese lugar - dijo riéndose.
- Bueno, ¿Por qué no? - contestó última Rosa, vacilante.
Arjona, Rosita, dos asesinatos, un recital. ¿Qué pasa acá?
Siempre me
gustó investigar. Ya para la época había leído muchísimos libros policiales.
Quería ver si esta era la oportunidad de demostrar lo que aprendí. Así que
procedí a hablarle a "las chicas" con mi tono más agradable para
sacar información; aunque después de media hora, solo recibí puras preguntas
sobre una presente o futura novia. Obviamente no me iba a dar por vencido, y
pude sacar algo de información hablando a solas con Rosa cuando me la crucé en
la cocina.
- Sí, Ricardo siempre fue un tipo formal, tierno y
trabajador, es una verdadera pena lo que pasó - me contó
Con esto, al menos, dí un paso en la investigación. Se
llamaba Ricardo y Rosa no sentía nada de pena por lo sucedido.
4
La fiesta
continuó hasta las 8 de la noche casi, hasta que una intuición hizo que fuera
yo el que atendiera la llamada que acababa de sonar en el comedor.
- Hola, buenas noches ¿Qué desea? - saludé amablemente.
- Buenas tardes, somos de la comisaría de Lavalle y Ayacucho
y querríamos hablar con Rosa Domínguez.
Recibimos una denuncia anónima de su culpabilidad en el asesinato de Ricardo
Fazzio, hoy a la tarde.
Quedé
enmudecido. ¿De verdad la policía puede ser tan ingenua de andar diciendo por
ahí nombres y apellidos, razones y más datos sin siquiera saber si es el número
correcto? Además, ¿Tan directos? No sabía qué decir. Corté y llamé rápidamente
a Joaquín, mi mejor amigo, mi vecino. En menos de un minuto lo tenía al lado.
- ¡¿Te llamó la policía tu casa?! - me dijo
- Callate, bobo, que te escucha toda la casa. Sí, por
Rosita. La acusan de un asesinato que hubo hoy, está relacionado con ella. Yo
también dudo un poco, pero no creo.
Prendimos
la televisión de mi cuarto y estaban dando un informe sobre el tema.
- Al parecer, Ricardo Fazzio salió de su casa a las 7 de la
mañana y a las 7:30 fue encontrado muerto en un baño de un McDonald's cercano a
su casa, se piensa que el arma fue un juguete de una "Cajita Feliz",
peligrosamente filoso, que se le incrustó en la yugular y luego en los ojos y
el corazón, dándole la muerte sin producir ruido alguno con sus cuerdas vocales
destruidas. - dijo el noticiero.
- A esa hora no hay absolutamente nadie en esos lugares.- me
dijo Joaquín.
- Hay algunas personas, pero muy pocas; para que un crimen tan
brutal pase inadvertido debe de ser una sucursal chica, con poca gente - deduje.
Escuché el timbre y fui a abrir. Miré por el agujero de la
puerta y quedé petrificado. Dos oficiales armados estaban esperando afuera.
5
Les abrí la
puerta, me preguntaron mi nombre y pasaron al comedor. Hubo un silencio
absoluto, que merecía una explicación de los policías.
- Estamos aquí para una orden de arresto para Rosa
Domínguez, está acusada del asesinato de Ricardo Fazzio - dijo uno de ellos.
Todos enmudecieron, hasta que saltó Virginia con un llanto.
- ¡¿Ricky?! - gritó.
Todos la miraron, al parecer ella pensó que nadie la habría
de escuchar.
- ¿De donde lo conocés a Ricardo, Vir? - le preguntó
Valeria.
- Eh, hacía un curso nocturno de inglés con él, muy a la
noche, éramos muy amigos.- dijo, dudando.
Me quedé pensando, y no dudé en hablar.
- ¿Pero Ricardo no trabajaba a la noche en el hospital,
Valeria? - pregunté.
- Así es... así que eras vos, ¿No?- dijo Valeria a punto de
estallar.
- ¿Qué era yo, qué, Vale? - se defendió Virginia.
- ¡Con la que me estuvo metiendo los cuernos el idiota ese!-
gritó.
- ¿O sea que vos sabías que Ricardo tenía una amante? - le
pregunté a Vale.
- Obviamente, lo descubrí saliendo con una chica de un
McDonald's a la supuesta hora en la que venía. A la mañana, pero no alcancé a
ver quien era - me dijo.
- ¿Qué hora exactamente?- dije
- 7 de la mañana. Lo seguía todos los días. Seguro lo mató
ella - me dijo y se tiró sobre Virginia.
El policía quedó ofuscado. No entendía absolutamente nada.
Yo intercepté a Valeria para que no se abalance sobre
Virginia.
- Tranquilas. Lamentablemente, Valeria, ya escuché todo lo
que debía escuchar. Joaquín, ambos vimos en el informe que el asesinato fue
entre las 7 y las 8, ¿No? - le pregunté a mi fiel amigo.
- Así es - contestó solemne.
- A Valeria le gusta mucho Arjona, y yo encontré un CD de él
en la casa de Rosa, sucio por el polvo pero estaba prácticamente nuevo, como
recién comprado. Rosa, ¿Vos escuchás Arjona? - le dije.
- No, no es ni cerca mi estilo, solo escucho cuando estoy
con las chicas para acompañarlas y esas cosas - me dijo, sin vacilar.
- ¿Ven? Valeria también ama comer en McDonald's, ¿Quien más
si no ella podría saber que con una cajita feliz podría matar una persona?
Alguien que conozca y vaya seguido a los locales. Deduje que Vale compró el CD
para inculpar a Rosa y se encargó de elegirla a ella ya que tenía la ventana
que daba al basurero, lugar perfecto para tirar un cadáver. Ni hablar que Rosa
odia la comida rápida y que a las 7 de la mañana me estaba despertando por mi
cumpleaños. Valeria descubrió que su esposo la engañaba con Virginia, pero ella
desconocía la parte del matrimonio, por lo tanto no daba atención a ello.
Finalmente,
como acto final, no hubo dos asesinatos en el día, compañeros. El "amigo
de Virginia" como me dijo Rosa (Que sabía de la infidelidad y por eso
Valeria la quería culpar, por "traicionarla") y el esposo de Valeria
son la misma persona. Ricardo Fazzio.
La policía
no dudó en esposar a Valeria y llevársela a los gritos. Todos se quedaron
mudos, mirándome. Joaquín solo me abrazó y me dijo:
- Sos todo un Sherlock Holmes, chabon. ¿Puedo ser Watson?