No te voy a decir feliz día.
Tampoco voy a decir la boludés de que hay que felicitarte por ser mujer los 365 días del año.
Vos no me vas a hablar sobre la igualdad diciendo que los corpiños y afeitarse las piernas son obras malignas del patriarcado.
Lamentablemente las mujeres fueron (y son) excluidas de muchisimas actividades por su simple condición humana, ser del sexo femenino. Por suerte, estas actividades son cada vez menos.
Abriendo los ojos, las mujeres y los hombres no son iguales. Yo no soy igual a mi hermana, papa no es igual a mama, Jorge no es igual a Florencia; éstas diferencias son los que nos hacen únicos y eso es bueno.
Como yo lo veo, es un día para recordar. Recordar que, aunque seamos diferentes, existen miles de cosas en las que, sin duda, tenemos exactamente las mismas condiciones para hacerlo.
¿Por qué una mujer no podía votar? ¿Por qué una mujer no podía ser presidente? ¿Por qué el 25 de marzo tuvieron que morir 140 trabajadoras en la fábrica de Triangle en NY?
No te voy a decir feliz día, yo hoy solo quiero recordar que, no solo a la mujer o al hombre, no se le niegan las posibilidades a ningún ser humano.